7 de abril de 2026
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Bordado tének preserva identidad cultural y memoria ancestral en la Huasteca Potosina.
En la Huasteca Potosina, el pueblo tének ha hecho del bordado una forma de resistir. Cada puntada guarda memoria. Cada prenda, la identidad de un pueblo, los artesanos tének con ese talento ancestral convierten la tela en un lienzo, cada prenda es una forma de resistencia cultural. Su cosmogonía comienza con la tierra y lo que de ella brota.
“En esta prenda es un craptan, se plasmó la que es la leyenda de Dhipaak, la diosa del pueblo Tének. Cuenta la leyenda que Dhipaak nace de una muchacha casadera que fue al arroyo y unos cuervos le deja caer la semilla, que fue la semilla del maíz. Nace Dhipaak, es un niño inteligente, tremendo, lo dejan con la abuela. La abuela, cuidó al niño, pero ella no soportaba a su nieto, y entonces lo que hizo la abuela es meterlo en una choza, le prende fuego y ya cuando la abuela fue a ver si ya se murió Dhipaak, lo que encontró era un montón de maíz”, mencionó Cornelio Medina Martínez, artesano Tének.
En Tamaletom, Tancanhuitz, bordar no es solo un oficio, es una forma de vida que se transmite de generación en generación. Familias enteras, como la de Cecilia Santiago Muñoz plasman en la tela, historias que hablan de su cultura y cosmovisión.
“Desde los 8 años ellos empezaron a bordar, las niñas y los niños, porque no nada más mujeres, hoy en día hay hombres también que están bordando dentro del grupo, e incluso también mis hijos dos de mis hijos también bordan y son hombres y pues mi esposo es el que diseña, corta y transforma todo lo que hacemos en ropa”, destacó.
Desde hace casi dos décadas, Cecilia ha encontrado en los hilos y la aguja una forma de dar a conocer al mundo la identidad de su pueblo, adaptándose a nuevos mercados, sin perder la esencia de su identidad. Pues cada pieza es única, no solo por el trabajo y dedicación que los artesanos tének ponen en ella, sino por la simbología que resguarda.
“La estrella de la fertilidad, que viene siendo los ocho picos, que son los ocho meses del embarazo y el primer mes. Dentro de la estrella también representamos lo que es la familia, la sangre, la habitabilidad, el amor y contra la envidia y el verde la naturaleza. O sea, los colores son los que lo que significa y a los costados salen las espigas de maíz, es lo que representa nuestro Dios Dhipaak. Y aquí salen las estrellas, esos representan lo que sostiene el universo, los cuatro puntos cardinales o los cuatro cimientos que siempre debe de tener una casa cuando se construye”, añadió.
Porque en los bordados del pueblo Tének, nada es decorativo, todo comunica. El Quexquémetl es una de las piezas más importantes y representativas de su cultura, una prenda ceremonial reconocida a nivel mundial, que es una joya de la iconografía de su pueblo. Utilizada en los momentos más importantes de la vida. El quexquémetl no solo viste, acompaña la vida… y la muerte.
“Lo que lleva es la estrella, lo que le expliqué y esto lo que tiene es la unión, la unión entre pueblos indígenas, la unión entre razas entre lenguas y al lado siempre tiene que llevar el árbol de la vida (…) Y esto es de uso ritual, porque a nosotros nos lo regalan cuando nos casamos y al momento de que nosotros nos morimos, no los mandan, pero al revés y lo queman con vela bendita y ya se cree en nuestra cultura que los animalitos recobran vida y este esos este son los que protegen el cuerpo cuando se descompone y es lo que significa en nuestra cultura”, agregó Cecilia Santiago.
Para los artesanos Tenek, el bordado sigue siendo un proceso manual, el cual también refleja el sentir de las manos que lo elaboran, pues la parte emocional juega un papel fundamental en la elaboración de cada pieza.
“Lo que me he dado cuenta es que el estado de ánimo conforme uno esté son la combinación de hilos que se ocupa. Porque así familias que tienen problemas a veces sus bordados son más tristes no tiene mucha combinación”.
El trabajo de los artesanos tének ha cruzado fronteras. Cecilia recuerda con emoción que ha tenido la oportunidad de dar a conocer su talento fuera de México, llevando a otras partes del mundo un poco de la riqueza cultural de la Huasteca Potosina.
“Nos da gusto porque sabemos que de nuestra cultura, de nuestro bordado, de nuestro significado que tiene, pues va a llegar a otras manos, a otros lugares, donde ellos no conocen y se van a llevar una parte de nuestra cultura y así nosotros vamos a poder llevar más lejos lo que nosotros hacemos en nuestra comunidad. (…) Tiene como 15 años que yo fui elegida para representar a San Luis Potosí, llevando a conocer todo lo que es nuestra cultura tenék. Tuve el honor y el agrado de ser invitada a España”, resaltó con una gran sonrisa.
El camino de los artesanos tének como el de la mayoría de los pueblos originarios en México, no está hecho de seda, pues la comercialización de sus artesanías, sigue siendo uno de los mayores retos, por la falta de valoración a su trabajo y discriminación por sus orígenes.
“La gente no valora nuestro trabajo, piensa que un bordado pequeño se hace en menos tiempo y la verdad no, un bordado más pequeño se hace más tiempo porque es más laborioso en estar diseñarlo y armarlo y al momento de bordarlo igual…Este año me tocó ir a Mérida fue la primera vez…nos topamos con dificultades de que hay personas que no valoran nuestro trabajo y lo regatean. Tu trabajo vale igual que otro u otra empresa que no sea indígena, porque sentimos que a nosotros nos discriminan por ser indígenas, por eso nosotros tenemos que bajar nuestros precios, pero la verdad pues no, porque nosotros todo lo que hacemos es original y aparte de lo que nosotros vendemos es parte de nuestra cultura, tiene un significado, tiene un valor cultural”, enfatizó.
Los artesanos Tének no solo tejen para vender sus piezas, lo hacen para preservar su identidad, para transmitir su historia en cada puntada y heredar esta importante tradición, porque más que mercancía, cada prenda o artículo, es un pedazo de historia que cobra vida, cuando sus relatos son contados por medio de los hilos y aguja.
Porque hay historias que no se dicen…
Se bordan.
Créditos: Jazmín Viramontes.
Medio: cn13.tv